Evitación intencionada de la actividad física
Dra. Samantha Farris (Rutgers University) y Dr. Dale Bond (The Miriam Hospital/Alpert Medical School of Brown University)
Las pruebas científicas respaldan el papel positivo de la actividad física en el tratamiento de la migraña. Los resultados de los ensayos clínicos demuestran que la actividad física aeróbica reduce la frecuencia y la gravedad de las crisis de migraña. A pesar de estos beneficios, los individuos con migraña tienen niveles sustancialmente más bajos de actividad física en comparación con los individuos sin migraña. Aunque las razones no están del todo claras, es posible que los niveles más bajos de actividad física entre las personas con migraña se deban en parte a la creencia de que la actividad física podría desencadenar y/o empeorar los ataques. Sin embargo, las investigaciones de nuestro grupo y de otros sugieren que estas creencias son exactas sólo para un pequeño subgrupo de individuos. Es decir, para la mayoría de los individuos con migraña, parece que el ejercicio no desencadena ni empeora de forma fiable los ataques de migraña. Resulta preocupante que las percepciones erróneas sobre la contribución del ejercicio a la migraña puedan llevar a algunas personas a evitar intencionadamente la actividad física, lo que podría provocar más ataques, no menos.
Nuestro grupo de investigación estaba interesado en saber más sobre la evitación intencionada de la actividad física. Publicamos una encuesta en línea a través de las redes sociales de la Asociación de Trastornos Migrañosos. Un total de 100 mujeres con migraña completaron la encuesta. Dado que apenas se han realizado investigaciones previas sobre este tema, empezamos por plantearnos varias preguntas básicas.
1. ¿Qué tan común es la evitación intencional de la actividad física, y con qué frecuencia ocurre, entre los individuos con migraña? En general, la gran mayoría (78%) de las mujeres declaró haber evitado la actividad física para controlar las crisis de migraña en el último mes. Además, la evitación se producía con regularidad, una media de 4 días en una semana típica. Estos resultados sugieren que la evitación de la actividad física se utiliza habitualmente como estrategia de gestión de la migraña.
2. ¿Existe una relación entre la evitación intencionada de la actividad física y la frecuencia de las cefaleas migrañosas? Las mujeres que declararon haber evitado intencionadamente la actividad física tuvieron el doble de crisis de migraña en el último mes en comparación con las mujeres que no declararon haber evitado la actividad física.
3. ¿Existe una relación entre la evitación intencionada de la actividad física y la frecuencia y cantidad de actividad física realizada? La evitación más frecuente de la actividad física (especialmente la actividad de intensidad vigorosa) se asoció con la realización de actividad física significativamente menos días a la semana y durante menos minutos al día.
4. ¿Por qué las personas con migraña evitan la actividad física? Pedimos a las mujeres que calcularan la probabilidad de que la actividad física desencadenara una crisis de migraña o empeorara una migraña existente. En general, las mujeres declararon que, por término medio, había entre un 51% y un 61% de probabilidades de que la actividad física de intensidad moderada y vigorosa desencadenara una crisis de migraña. Su opinión era aún más firme en cuanto a la posibilidad de que la actividad física exacerbara una crisis de migraña, ya que informaron de una probabilidad del 75% al 84% de que la actividad física de intensidad moderada y vigorosa empeorara el dolor de la migraña. Por último, las mujeres que evitaban intencionadamente la actividad física tenían creencias significativamente más fuertes sobre la actividad física como factor desencadenante o agravante de la migraña, en comparación con las mujeres que no evitaban intencionadamente la actividad física.
Los hallazgos de este estudio ilustran una paradoja interesante: por un lado, la actividad física puede reducir la carga de migraña; sin embargo, las personas con migraña comúnmente informan que evitan la actividad física como una estrategia para controlar la migraña, en parte debido a la creencia de que la actividad física conducirá a ataques de migraña y/o tendrá un impacto negativo en ellos. Las percepciones erróneas sobre el papel negativo de la actividad física en el tratamiento de la migraña pueden verse reforzadas en parte por las recomendaciones habituales de evitar factores que puedan desencadenar o empeorar la migraña. Sin embargo, la evitación es una estrategia inadecuada para el tratamiento de la migraña. Evitar la actividad física podría, paradójicamente, disminuir la tolerancia al dolor, lo que haría más probable que la actividad física pudiera desencadenar o empeorar el dolor en el futuro.
Es importante señalar que en este estudio no se midió directamente el comportamiento de actividad física, sino que nos basamos en el informe de las mujeres sobre sus niveles de actividad, que puede ser menos preciso. Sin embargo, estos resultados iniciales sugieren que puede ser importante ayudar a las personas con migraña a comprender el papel potencialmente positivo de la actividad física en el tratamiento de la migraña, y enseñarles formas de aumentar gradualmente su confianza y comodidad.
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Cita de esta investigación
Farris, S. G., Thomas, J. G., Abrantes, A. M., Godley, F. A., Roth, J. L., Lipton, R. B., Pavlovic, J., & Bond, D. S. (2018). Evitación intencionada de la actividad física en mujeres con migraña. Cephalalgia Reports, 1, 1-8. doi: 10.1177/2515816318788284
Enlace al informe de investigación completo: https://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/2515816318788284