Migraña vestibular: Guía clínica de diagnóstico y tratamiento
La migraña vestibular es una de las causas más frecuentes de mareo, y afecta a alrededor del 3% de la población.1 A pesar de su prevalencia, muchos pacientes siguen sin diagnosticarse ni tratarse por falta de concienciación. Los profesionales sanitarios de neurología, otorrinolaringología, atención primaria y medicina de urgencias deben estar equipados para diagnosticar y tratar la migraña vestibular, a fin de atender mejor a esta gran población de pacientes.
Este artículo ofrece una visión global de la migraña vestibular, incluyendo su definición, enfoque diagnóstico, retos en la práctica clínica y estrategias de manejo basadas en la evidencia.
¿Qué es la migraña vestibular?
La fisiopatología de la migraña vestibular no se conoce del todo, pero se conceptualiza mejor como un trastorno migrañoso con una importante afectación de la red vestibular.2 Al igual que la migraña, es probable que esté causada por una combinación de diversos factores genéticos y ambientales.
La migraña vestibular se caracteriza por ataques recurrentes de vértigo con rasgos migrañosos. Es importante, el dolor de cabeza no es necesario para el diagnósticoy los rasgos migrañosos pueden no acompañar a todos los ataques.
La calidad del mareo varía mucho y puede incluir vértigo giratorio, sensación de movimiento, mareo posicional, aturdimiento, intolerancia al movimiento, inestabilidad, desequilibrio o desequilibrio. Los pacientes pueden referir múltiples tipos de síntomas. Reconocer esta variabilidad es esencial, ya que la migraña vestibular puede simular trastornos vestibulares tanto centrales como periféricos.
Criterios diagnósticos
El diagnóstico es clínico y se basa en criterios de consenso desarrollados por la Sociedad Bárány y la Sociedad Internacional de Cefaleas (IHS):3
- Al menos cinco episodios de síntomas vestibulares de intensidad moderada o grave que duren de 5 minutos a 72 horas.
- Antecedentes historia de migraña con o sin aura.
- Síntomas vestibulares de intensidad moderada o grave, que duran entre 5 minutos y 72 horas
- Síntomas vestibulares coincidentes con rasgos migrañosos durante al menos 50% de los episodios (p. ej., cefalea con dos características migrañosas (localización unilateral, calidad pulsátil, intensidad moderada o grave, agravamiento por actividad física rutinaria) o fotofobia/fonofobia o aura visual).
- Síntomas que no se explican mejor por otro diagnóstico vestibular o neurológico.
Consideraciones diagnósticas clave
Un detalle pequeño pero importante es que las características de la migraña (cefalea, sensibilidad sensorial, aura) no siempre acompañan a los episodios de vértigo.
Los pacientes también pueden presentar probable migraña vestibular. Por ejemplo, un paciente puede no tener antecedentes personales de migraña, pero padecer mareos con rasgos migrañosos. Otra posibilidad es que un paciente presente síntomas vestibulares recurrentes sin rasgos migrañosos manifiestos, pero tenga antecedentes remotos de migraña o descubra que los ataques se precipitan por desencadenantes comunes de la migraña. Estos pacientes pueden seguir beneficiándose del tratamiento de la migraña.
Características comunes asociadas
Los pacientes suelen presentar síntomas adicionales, como:
- Niebla cerebral
- Fatiga
- Dolor de cuello o tensión muscular
- Síntomas autonómicos (por ejemplo, sudoración, sequedad de boca, rinorrea, congestión nasal)
- Ansiedad y depresión
Entre los ataques, puede haber una disfunción de la integración sensorial en el que intervienen los sistemas visual, propioceptivo y vestibular. Es lo que se denomina Mareo Postural Perceptivo Persistente (MPPP), un diagnóstico independiente, pero a menudo concomitante.
Evaluación clínica
Un historial detallado es fundamental para un diagnóstico preciso:
- Caracteriza el inicio, la frecuencia, la duración y la gravedad de los episodios.
- Pregunta por cualquier síntoma asociado. La pérdida de audición verdadera que acompaña al vértigo debe hacer sospechar una enfermedad de Meniere u otros trastornos vestibulares periféricos. Los acúfenos bilaterales y la plenitud auditiva son frecuentes y no indican necesariamente patología del oído interno.
- Obtén cuidadosamente los antecedentes de migraña, incluyendo la sensibilidad sensorial, el aura, los desencadenantes y los antecedentes familiares de migraña. No olvides los equivalentes migrañosos, como el vértigo posicional benigno de la infancia, la migraña abdominal, la migraña óptica o el síndrome de vómitos cíclicos.
Exploración física
El examen debe incluir:
- Examen neurológico completo (nervios craneales, marcha, pruebas cerebelosas, función oculomotora, tono, reflejos)
- Evaluación vestibular (prueba del impulso cefálico, evaluación del nistagmo, maniobra de Dix-Hallpike)
- Examen otológico
- Constantes vitales ortostáticas y cribado cardiovascular
Pruebas diagnósticas
No existe una prueba definitiva para la MV; se utilizan las siguientes para excluir causas alternativas:
- Audiometría y pruebas de función vestibular (VNG): útil para identificar la patología del oído interno. Los hallazgos anormales no no Descarta la migraña vestibular. El nistagmo posicional de bajo grado es frecuente en la migraña.
- Neuroimagen (IRM/TC): Indicada cuando no se cumplen totalmente los criterios diagnósticos, hay déficits neurológicos o se identifican síntomas de alerta (p. ej., afasia, diplopía)
- Estudios de laboratorio: Guiados por el contexto clínico (por ejemplo, hemograma, BMP, TSH)
Diagnóstico diferencial y retos diagnósticos
Distinguir la migraña vestibular de otros trastornos suele ser difícil debido a la superposición de síntomas.
- Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) – Vértigo breve, desencadenado posicionalmente, con nistagmo torsional característico retardado y fatigable en Dix-Hallpike
- Enfermedad de Ménière – Vértigo episódico prolongado con hipoacusia unilateral, acúfenos y plenitud auditiva; con frecuencia coexiste con migraña vestibular
- Vértigo postural-perceptivo persistente (VPPP) – Trastorno funcional crónico a menudo precipitado por migraña vestibular
- Ataques isquémicos transitorios (AIT)/Causas centrales – Típicamente asociados a déficits neurológicos adicionales
- Neuritis vestibular/laberintitis – Pérdida aguda de la función vestibular periférica que provoca hasta varios días de vértigo agudo, mientras que el mareo/ desequilibrio residual puede durar de semanas a meses. No suele ser recurrente.
Dado que la migraña vestibular puede coexistir con estos trastornoslos clínicos deben permanecer atentos a la superposición de patologías, sobre todo cuando hay pérdida de audición o pruebas vestibulares anormales.
Reconocimiento insuficiente y diagnóstico erróneo
La migraña vestibular sigue estando infradiagnosticada y a menudo se atribuye erróneamente a ansiedad o mareos psicosomáticos. Muchos pacientes consultan a varios médicos durante meses o años antes de recibir un diagnóstico preciso.
Los factores que contribuyen son:
- Variabilidad de los síntomas
- Superposición con otros trastornos
- Falta de conclusiones objetivas
- Conocimiento limitado entre médicos y pacientes
Tratamiento
No existen pautas de tratamiento específicas para la migraña vestibular; el tratamiento es paralelo al de la migraña y requiere un enfoque multimodal.
Modificación del estilo de vida y de los factores desencadenantes
- Patrones de sueño regulares (y tratamiento de trastornos del sueño como la apnea del sueño).
- Comidas e hidratación constantes
- Identificación y evitación de desencadenantes
- Gestión del estrés
- Actividad física regular
Tratamientos preventivos
Hay muy pocos ensayos controlados aleatorizados sobre la profilaxis de la migraña vestibular. Una revisión sistemática cualitativa de la profilaxis de la migraña vestibular en 2022 incluyó 23 estudios con datos limitados para apoyar el uso de lo siguiente 4
- Antidepresivos tricíclicos – amitriptilina/nortriptilina
- IRSN– venlafaxina
- Betabloqueantes – propranolol
- Antagonistas del calcio – flunarizina (no disponible en EE.UU.)
- Antiepilépticos – topiramato, valproato sódico, lamotrigina
- Acetazolamida – como también funciona como diurético, debe considerarse en pacientes con enfermedad de Meniere comórbida
Desde entonces, otros estudios han demostrado su eficacia en:
- Anticuerpos monoclonales CGRP – galcanezumab5
- Gepants – rimegepant6
- OnabotulinumtoxinA7
Tratamientos agudos
Los datos son limitados:
- Los triptanes parecen tener una eficacia limitada8
- Gepants puede ser beneficioso9
- Supresores vestibulares (p. ej., meclizina, benzodiacepinas) deben utilizarse con moderación y sólo para episodios graves y prolongados, debido al riesgo de supresión vestibular crónica, no más de 1-2 veces por semana.
- Antieméticos (por ejemplo, ondansetrón, proclorperazina)
Dispositivos de neuroestimulación
Cada vez hay más pruebas de que la estimulación no invasiva del nervio vago y la estimulación del nervio trigémino pueden ser eficaces como terapias agudas y/o preventivas, aunque los datos siguen siendo limitados.10,11,12 Dados sus beneficios potenciales y sus perfiles de seguridad favorables, pueden ser opciones de tratamiento no farmacológico prometedoras para algunos pacientes, aunque el coste y la accesibilidad pueden ser factores limitantes.
Rehabilitación vestibular
La fisioterapia vestibular centrada en el entrenamiento del equilibrio y la habituación puede beneficiar a los pacientes, especialmente a los que presentan desequilibrio persistente o hipersensibilidad al movimiento. Este enfoque suele infrautilizarse, pero puede mejorar significativamente los resultados funcionales. Una revisión sistemática de 11 estudios descubrió que la rehabilitación vestibular mejora significativamente el vértigo, el mareo, el desequilibrio, la cefalea, la ansiedad y la depresión en adultos con migraña vestibular, ofreciendo una opción no farmacológica para los pacientes.13
Terapias psicológicas y conductuales
Para algunos pacientes, la terapia cognitivo-conductual (TCC), la biorretroalimentación y la atención plena ayudan a mitigar los desencadenantes del estrés y a mejorar los mecanismos de afrontamiento.
Control y seguimiento
El seguimiento regular es esencial para:
- Evaluar la respuesta al tratamiento y la tolerabilidad
- Ajustar la terapia
- Reevaluación del diagnóstico si los síntomas evolucionan
- Vigila la aparición de condiciones superpuestas
Los diarios de síntomas y las medidas de resultados validadas (por ejemplo, los Inventarios de Minusvalía por Mareo) pueden ayudar a seguir los progresos.
Conclusión e implicaciones clínicas
La migraña vestibular es una entidad clínica establecida que exige una mayor concienciación por parte de los profesionales sanitarios de todas las especialidades. Su presentación heterogénea y la superposición de síntomas con otras afecciones hacen que el diagnóstico sea difícil, pero totalmente factible mediante una anamnesis cuidadosa y la exclusión de diagnósticos alternativos.
Un enfoque terapéutico integral e individualizado ofrece la mejor oportunidad de controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. El reconocimiento precoz y el tratamiento adecuado pueden reducir significativamente la carga de esta enfermedad, a menudo debilitante.
Referencias
-
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Autor

Maria Machala es enfermera facultativa certificada del Departamento de Otorrinolaringología de la Universidad de Colorado, donde se especializa en otología y neurotología desde 2015. Es directora de la Clínica de Vértigo y Equilibrio de la Universidad de Colorado, miembro de la junta de la Asociación de Trastornos Vestibulares (VeDA) y forma parte del Comité de Educación de Proveedores de Práctica Avanzada de la Asociación de Trastornos Migrañosos.
María ha realizado presentaciones nacionales e internacionales sobre la migraña vestibular y participa activamente en la formación de futuros profesionales sanitarios. Ayudó a desarrollar el Programa de Aprendizaje de la Migraña a través de la Asociación de Trastornos Migrañosos.
Sus intereses clínicos y académicos se centran en los trastornos vestibulares, en particular la migraña vestibular y su superposición con la enfermedad de Ménière y otras afecciones otológicas. A través de su práctica clínica, sus iniciativas educativas y su liderazgo profesional, Maria se dedica a mejorar el reconocimiento, el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos vestibulares y a hacer avanzar la atención a los pacientes con mareos y migrañas.